El artículo del mes: Masonería y símbolos … Abril de 2015

Queridos Hermanos, queridas Hermanas, queridos amigos, queridos internautas.

"Agrupar lo que está disperso" expresa uno de los ideales de la Francmasonería. No obstante, las divisiones son tan numerosas que es imposible hacer una lista completa.

Desde sus orígenes oficiales en el siglo XVIII, los desacuerdos en la Masonería especulativa no han cesado de multiplicarse hasta el punto que, hoy en día,  sería más justo hablar de Masonerías en vez de Masonería. Gran Arquitecto del Universo, relaciones con la sociedad y la política, relaciones con las religiones, todos estos temas son otras tantas líneas de fractura. No se trata de omitir estas verdaderas divergencias para buscar un consenso que se revelase falso; de ello hablaremos en los próximos artículos. Pero, ¿debe resumirse por ello la Francmasonería a estas cuestiones?

¿No se trata fundamentalmente de otra cosa que se haya podido ir olvidándose poco a poco y que  debamos recuperar? ¿En qué somos diferentes de una religión, de un club de reflexión, e incluso de un club político?

La especificidad de la gestión masónica se encuentra en nuestro universo simbólico, crisol de todas sus influencias.

La pregnancia de los símbolos judeocristianos es primordial en la tradición masónica, negarlo sería una falsedad. No obstante, también sería erróneo limitarla a esas dos fuentes. Misterios griegos, pitagorismo, neoplatonismo, alquimia, cábala, caballería, hermetismo, gremio de  oficios y muchos más influenciaron las representaciones masónicas. Esta amplia variedad tiene una armonía singular que no es un sincretismo, sino un enfoque "multi-facetas" que indaga en esas tradiciones para extraer una quintaesencia que le es propia y permite que en cada Masón resuenen los símbolos, sin que éstos los recluyan solamente con el fin de  "tenerlos listos para pensar". Frente a la multiplicidad de imágenes y el modo como son interpretadas, cada Hermano y Hermana encontrará un camino de realización personal más allá de los dogmas, tanto sean ideológicos, religiosos como políticos.

¿Qué papel desempeñan los símbolos en la Logia, durante los trabajos? El de crear un espacio de tiempo particular en el que  los Masones  se enfrentan a los símbolos que  logran su realización en el encuentro con seres humanos, seres de carne y hueso. Entonces, se instaura un diálogo permanente que implica la totalidad del ser: cuerpo, alma y espíritu. Existen muchas divagaciones sobre los pretendidos "secretos" masónicos. Los rituales ya se revelaron hace mucho tiempo fuera de las Logias, pero sólo se accede a sus verdaderos significados a través de la enseñanza recibida en la Logia. El verdadero secreto de la Orden no se encuentra en un texto o en una fórmula recitada, radica en los momentos de estimulación interior que eliminan el tiempo y el espacio, y permiten entrar en diálogo con lo que a menudo se llama "conciencia". ¿Se trata de una conciencia personal, de una conciencia universal, ambas a la vez?

¿Son suficientes estos momentos recibidos para realizar el recorrido espiritual? Basta con reunirnos con algunas personas, ir a ciertos lugares para elevarnos a un nivel de conciencia "superior". La iniciación y la enseñanza recibidas son necesarias, pero no suficientes. Nadie del exterior puede darnos lo que no tengamos ya en nuestro interior. El término iniciación debe comprenderse con una doble acepción: comenzar un recorrido y recibir los elementos para realizarlo. Para la analogía del camino, la  Orden proporciona un mapa, guías y compañeros de ruta. Sin estos puntos de referencia y sin compartir la experiencia, la vía espiritual puede revelarse a plazo un conjunto de espejismos personales o un callejón sin salida peligroso para el equilibrio mental.

La Francmasonería utiliza sus símbolos a varios niveles: ético, filosófico y esotérico. Ético, puesto que tiene por ambición unir lo espiritual y lo material. Filosófico,  para que la razón siempre esté presente y prevenga contra las divagaciones y los excesos que siempre amenazan cuando se trata de espiritualidad. Esotérico, ya que la verdad no se reduce a lo real y las verdades se ocultan en el interior y quedan por descubrir.

La Masonería recobra su identidad original al armonizar estos distintos planos. Cuando se aleja de este equilibrio, corre el riesgo de  caer en un sectarismo oculto o de  ser únicamente un grupo de pensamiento que se confunde con una época, condenándose por la misma razón a desaparecer con ella.

François Stifani